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Titulo: La rabia, enfermedad zoonotica en Puerto Rico 


Fecha : 9/7/2004 
 
Carlos M. Carazo, DVM
Director
Programa Zoonosis

La Rabia, Enfermedad Zoonotica en Puerto Rico

La rabia como enfermedad es causada por un rhabdovirus del genero Lyssavirus. La infección por este virus en humanos causa una encefalitis (inflamación del cerebro) aguda, la cual casi siempre es mortal. Los síntomas clínicos evolucionan en un periodo de dos a seis días. Usualmente presenta como una falta de coordinación en varios grupos musculares, luego termina con delirio y convulsiones. La muerte sobreviene a consecuencia de parálisis de los músculos respiratorios.

En la mayoría de las casos el virus gana acceso a el cuerpo de la víctima a través de una mordedura o contacto con la saliva de un animal (mamífero) infectado. Una vez penetra el virus puede permanecer fuera de neuronas (célula principal del sistema nervioso) por algún tiempo, pero su reproducción y por ende diseminación y lesiones a la victima envuelven esta célula. Desde nervios periferales adelanta a nervios eferentes principales hasta llegar a el sistema nervioso central. Al llegar a el cerebro, causa irritación y muerte celular. En este momento se manifiestan los síntomas clínicos. La infección viral y sus daños son ya irreversibles. La afinidad de este virus por las neuronas (neurotrópico ) es tal que es difícil demostrar su presencia en la sangre u otros órganos (excepto glándulas salivares tarde en la enfermedad). Este hecho complica el diagnóstico por el laboratorio y necesita una prueba de inmunofluorecencia con el cerebro de el animal implicado en la transmisión. Esta afinidad neurotrópica dilata el proceso de incubación de la infección ofreciendo una ventana de 5 a 6 días para tratamiento profiláctico exitoso.

La rabia se conoce en Europa y Asia desde tiempos antiguos. Es una enfermedad fundamentalmente de animales. Aparentemente se ha mantenido latente a través de centurias en ciclos selváticos de mamíferos salvajes, ferales y semi-ferales. El virus desborda de estos reservorios salvajes a humanos (Zoonosis), directamente ó mediante animales domésticos. En Canadá, Estados Unidos y Europa Occidental, la zorra, los tejones y algunas especies de murciélagos se consideran reservorios principales en la naturaleza. En Puerto Rico se ha identificado la mangosta ó (erroneamente) ardilla como el reservorio principal de esta zoonosis en nuestro entorno. Este animal en su estado salvaje, en nuestros campos, es muy tímido y recluso. Cuando individuos de esta especie demuestran un comportamiento errático y agresivo, en la gran mayoría de los casos están padeciendo de encefalitis rabica. Este comportamiento anormal surge en las etapas finales de la enfermedad animal y marca el periodo contagioso. Aunque agresiva en este estado terminal la mangosta ahora es más propensa a ser capturada ó muerta. Estas circunstancias pueden explicar el hecho de que un 95% de las cabezas de mangostas que llegan al Laboratorio de Rabia del Departamento de Salud, arrojen presencia viral positiva para esta enfermedad. Este porcentaje sobrepasa por mucho lo que creemos debe ser la prevalencia de este virus, en esta especie, en natura. Además de mangostas se someten al Laboratorio de Rabia muestras de animales domésticos sospechosos de contagio. Regularmente encontramos prueba de infección rábica en perros, gatos, caballos, vacas y otros rumiantes. Hay que reconocer estas especies como posibles portadores. Consistentemente no se detecta presencia de virus en ratones, ratas, conejos (lagomorfos) u otros roedores (Hamsters, Gerbils, etc.) locales. Podemos menospreciar estas especies como vectores de rabia. Casos recientes de rabia en humanos en el Continente Americano implican ciertas especies de murciélagos. Aquí en Puerto Rico no se ha detectado rabia en las distintas especies de murciélagos sometidas al Laboratorio de Rabia. Aparentemente estas especies de murciélagos no funcionan como reservorio ó vectores, en estos momentos, en nuestra isla. Todas estas conclusiones tienen como base la data generada por el Laboratorio de Rabia del Departamento de Salud, un recurso valioso, que lleva más de cincuenta años al servicio de nuestra comunidad.

Gran parte de la infraestructura del Departamento de Salud tiene parte en el manejo de situaciones relacionadas con la rabia, coordinadas por una guía de procedimientos. Todo el mecanismo interagencial comienza a funcionar cuando la victima o un profesional de la salud reporta incidentes de mordeduras de personas, a la oficina de Salud Ambiental de su región. Este primer paso es clave para una investigación, manejo y de ser necesario tratamiento, temprano. Es importante notar que con la obtención de primeros auxilios, especialmente una buena asepsia (lavado de la herida por un médico ó enfermera), se disminuye grandemente el riesgo de desarrollar contagio y síntomas. La administración de Inmunoglobulina Antirrábica y Vacunas (preparada en células humanas) según el protocolo establecido han demostrado ser eficientes en la prevención de la infección.

La investigación de los casos de mordeduras las hace un inspector regional de Salud Ambiental. Sobre la base de esta investigación la División de Epidemiología hace la recomendación de llevar a cabo ó no, el tratamiento profiláctico antirrábico, a el Programa de Vacunación. Este es el custodio de estos productos profilácticos y a través de sus oficinas regionales provee las vacunas a los médicos del paciente afectado. Estos productos usados en profilaxis tienen un costo (en dinero) alto y su administración es controlada a casos de alto riesgo. Tanto Salud Ambiental, Epidemiología y Vacunación cuentan con oficinas centrales (Departamento de Salud) y regionales.

El manejo de situaciones relacionadas con el problema de Rabia en Puerto Rico esta sujeto a evaluación constante. Algunos temas bajo escrutinio actualmente son:

- Reporte de mordeduras y administración de profilácticos ahora bajo la Reforma de Salud.
- Costo ascendente de los productos profilácticos
- Rol veterinario en la vigilancia y prevención (mediante vacunación de mascotas) de la rabia.
- La implementación de Programas de vacunación de mascotas (incluye equinos), para la rabia. -- La incidencia de rabia en humanos ha disminuido en todos los países desarrollados donde porcientos razonables de la población de animales domésticos han sido vacunados contra la rabia.
- Incertidumbres – la necesidad de estudios profesionales sobre la enfermedad en Puerto Rico (ej. estudios biológicos sobre transmisión del virus entre la población de mangostas; posibilidad de transmisión intrauterina, posibilidad de vectores inmunes al virus).

El último caso (fatal) de rabia en humanos fue reportado en Camuy en el 1975. Actualmente cientos de personas reciben el tratamiento profiláctico, al recibir mordeduras ó exposición de alto riesgo, cada año. La diseminación de información sobre esta peligrosa zoonosis es una de las prioridades de la Programa de Zoonosis de la Secretaría Auxiliar de Salud Ambiental – Departamento de Salud. El conocimiento general sobre esta endemia es vital para mantener una vigilancia eficaz.

Para más información pueden comunicarse a:

Programa de Zoonosis: 787-274-7801

Secretaría de Salud Ambiental: 787-274-7796 ó 7797, 7798
 
 

 
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