Hepatitis C


Imagen dibujada de dos profesionales médicos investigando una enfermedad en el hígado utilizando herramientas como lupas, equipo de laboratorio, etc.

¿Qué es la hepatitis?

“Hepatitis” significa inflamación del hígado. El hígado es un órgano vital que procesa los nutrientes, filtra la sangre y combate las infecciones. Cuando se inflama o se daña, su funcionamiento puede resultar afectado. El consumo excesivo de alcohol, las toxinas, algunos medicamentos y ciertas afecciones médicas pueden causar hepatitis. Sin embargo, la mayoría de las veces es un virus lo que causa la hepatitis. En los Estados Unidos, los tipos de hepatitis virales más comunes son hepatitis A, hepatitis B y hepatitis C.

¿Qué es la hepatitis C?

La hepatitis C es una infección del hígado causada por el virus de la hepatitis C. La hepatitis C aguda se refiere a los primeros meses luego de que alguien se infecta. La gravedad de la infección aguda puede variar de una enfermedad muy leve con pocos o ningún síntoma a una afección grave que requiere hospitalización. Por razones que se desconocen, alrededor del 20% de las personas pueden eliminar o deshacerse del virus sin un tratamiento durante los primeros 6 meses. Lamentablemente, la mayoría de las personas infectadas no pueden eliminar el virus de la hepatitis C y desarrollan una infección crónica o de por vida. Con el tiempo, la hepatitis C crónica puede generar problemas de salud graves, entre ellos, enfermedad hepática, insuficiencia hepática e incluso cáncer de hígado.

¿Cómo se disemina la hepatitis C?
Por lo general, la hepatitis C se transmite cuando la sangre de una persona infectada con el virus de la hepatitis C ingresa en el cuerpo de una persona que no está infectada. Hoy en día, la mayoría de las personas se infectan con hepatitis C por compartir agujas, jeringas u otros equipos para inyectarse drogas. Antes de que comenzara la prueba de detección generalizada del suministro de sangre en 1992, la hepatitis C también se diseminaba mediante la transfusión de sangre y el trasplante de órganos. Si bien es poco común, el control deficiente de la infección ha provocado brotes en centros de atención médica. Si bien es raro, la hepatitis C también se puede diseminar por transmisión sexual. Tener una enfermedad de transmisión sexual o VIH, sexo con múltiples parejas o sexo violento parece aumentar el riesgo de una persona de contraer hepatitis C. La hepatitis C también puede diseminarse al tatuarse y hacerse perforaciones corporales en centros no autorizados, en entornos informales o con instrumentos no esterilizados. Además, aproximadamente el 6% de los bebés que nacen de madres infectadas contraerán hepatitis C. De todos modos, algunas personas desconocen cómo o cuándo se infectaron. ¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis C? Muchas personas que tienen hepatitis C no presentan síntomas y no saben que están infectadas. En caso de haber síntomas, estos incluyen fiebre, fatiga, falta de apetito, molestia estomacal, vómitos, orina oscura, heces grisáceas, dolor articular y piel y ojos de color amarillo.

Factores de riesgo:

Haber recibido una transfusión de sangre y/o trasplante de órganos antes de 1992, haber usado o usar en la actualidad drogas inyectables, haber nacido de una madre infectada con Hepatitis C, tener infección con VIH, haber recibido o recibir tratamiento de diálisis.

 

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